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ene 20

5 Consejos para embalar correctamente tus paquetes

Preparar un paquete de modo adecuado evita muchos sustos, además de algunos problemas, que después llevan tiempo arreglar. Un buen embalaje que asegure el contenido es la garantía de que éste llegue a su destino en su estado original, más aún si va a soportar mucho transporte. En el caso de una venta, el vendedor es quien se responsabiliza de ello y será valorado por el cliente. A continuación, vamos a dar algunas indicaciones para conseguirlo.

1.- Usar un embalaje adecuado

Lo primero es que sea externo, es decir, una caja que contenga el producto, y que sea un poco más grande que éste. Hay que decir que no sirve envolverlo en papel o plástico con varias capas, ya que estos materiales no protegen el contenido. Parece obvio, pero aún hoy en día hay personas que envían paquetes de este modo.

En algunos casos, tampoco son seguras las cajas de madera o metal, ya que puede causar daños. Por eso tiene tanta importancia elegir un material adecuado: las cajas de cartón son, hoy en día, el mejor embalaje para sus productos. La seguridad de las mismas dependerá del gramaje del cartón, del tipo de caja, de la protección interior, etc.

Cuando se trata de líquidos, lo mejor son envases de cristal o plásticos herméticos. En este caso, hay que comprobar que estos recipientes estén en perfecto; después, embalados con un material interno ligero y resistente y cerrados con una bolsa de plástico. En caso contrario, puede provocar daños a los demás artículos, si los hay.

Los productos de peso requieren cajas resistentes y más rígidas; no es seguro, por ejemplo, meter una televisión de 40 pulgadas, que pesa unos 25 kg, en una caja fina o vieja, que tenga deteriorado el cartón; con toda seguridad, recibirá algún golpe.

2.- Ajustar el contenido

Un modo de lograrlo es evitando espacios vacíos en el interior; un contenido compacto es más seguro que uno que se mueve. Es conveniente, antes de cerrar la caja, moverla para comprobarlo, y sujetar bien los artículos para que no se muevan durante el transporte.

A su vez, es aconsejable evitar que el contenido presione hacia fuera con patas, esquinas, salientes, etc. El material de relleno es especialmente adecuado para todo ello, al servir, a la vez, de sujeción y de protección entre los productos y los lados del embalaje. Para los artículos frágiles, vale la pena usar suficiente material de acolchado, como papel burbuja, rafia, bolas, espuma de relleno o, incluso, papel de periódico para envolver completamente el artículo.

3.- Caja bien cerrada

Un embalaje bien cerrado es una buena inversión. Aunque nos parezca innecesaria, la cinta adhesiva ayuda mucho a la seguridad y a reforzar todas las junturas, siendo la de 5 cm de ancho la medida básica. Las de pintor, celo o un cordel no tienen suficiente resistencia.

4.- Marcar adecuadamente las etiquetas

Si aprovechamos una caja usada, conviene retirar todas las etiquetas y pegatinas anteriores y comprobar que la caja sigue estando servible para el embalaje; en todo caso, hay que eliminar los datos, aunque sea tachándolos con un rotulador grueso de color negro.

La dirección debe ser correcta y clara, así como los datos del emisor, y que sea totalmente visible, para evitar errores y, por consecuencia, retrasos en el envío.

5.- Artículos especiales

Hay artículos que tienen formas irregulares, como una figura, una lámpara, etc., con partes muy sobresalientes o van en otro tipo de continente, distinto a las cajas de cartón. Requieren un empaquetado distinto, que se ajuste a sus características; si no sabemos cómo hacerlo, es mejor consultar al servicio postal o la empresa de envíos sobre los requisitos de embalaje, ya que, al no hacerlo correctamente, la empresa cobra una cantidad adicional para cubrir riesgos.

En el caso de metales sin cobertura, aconsejamos pegar las etiquetas directamente sobre el artículo, pero nunca atadas con cuerda, además de envolver los bordes afilados o sobresalientes con pedazos de cartón bien sujetos con cinta adhesiva.

Las telas y el papel pintado se empaquetan enrollados en cajas de cartón corrugado. Las bolsas de plástico no son muy seguras, pero, si se usan, hay que sujetarlas también con cinta; de este modo, se evitan desgarros. Las etiquetas, mejor colocarlas dobles, bien en el centro del rollo, bien entre las capas superiores.

Con todos estas sugerencias, seguro que nuestros paquetes mejorarán mucho y, con ellos, la imagen de la empresa.

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