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abr 19

El futuro de las bolsas de plástico

El futuro de las bolsas de plásticoLas bolsas de plástico son imprescindibles desde hace tres décadas en nuestro uso cotidiano. Nadie puede negar que son utilísimas por ser ligeras, flexibles, impermeables, resistentes e higiénicas; además, se pueden reutilizar varias veces.

Algunas voces se alzan en contra por el impacto negativo del material; ¿quizás este impacto se produce más bien por el mal uso que hacemos del plástico? Según las noticias medioambientales que nos llegan, parece que aún no estamos concienciados de lo grave que llega a ser que tiremos cualquier tipo de basura al mar o dejemos residuos en el monte.

Cultura del reciclaje

¿Reciclar? “Quizás les sea más fácil a los norteamericanos –podríamos decir-, que están acostumbrados a hacerlo desde la Segunda Guerra Mundial, o Suiza, que reutiliza más del 55 % de su basura, o Austria, Alemania, Suecia, cuyos ciudadanos están más educados en el tema desde bien pequeños”.

Según datos del 2015, al año se usan en todo el mundo unos 500 millones de bolsas de plástico, cuyo destino es, principalmente, la basura; bien sabemos que pueden tener más utilidades en nuestra vida, al igual que hacemos con el papel, el cartón y otros materiales de uso ordinario.

Bolsas para casi todo

Es cuestión de concienciarse de la importancia de cuidar nuestro entorno a través de nuestros actos cotidianos y de adoptar la cultura del reciclaje, que, además, es curiosa (se aprende mucho sobre física, química, alternativas de vida, etc.), pedagógica (educación en valores) y hasta divertida (entretiene a adultos y niños).

Bolsas para casi todo

Bolsas de plástico para la compra, para congelar, para guardar la ropa, para hacer mudanzas; están tan metidas en nuestro día a día que ni siquiera nos damos cuenta de que las usamos para casi todo, especialmente la bolsa camiseta, un invento exitoso para la comodidad y la economía de los consumidores.

Si lo pensamos bien, hay miles de formas de reciclarlas en casa, y también de hacer manualidades algunas muy ingeniosas: desde lámparas hasta relleno para almohadas. Veamos los usos más prácticos.

Cultura del reciclaje

En casa:

  • Guardar la comida dentro de una bolsa para su conservación (en México guardan las tortillas envueltas en un trapo y después en una bolsa y les duran más tiempo), especialmente las frutas para evitar que se oxiden o que se contagien de otros olores.
  • Meterlas hechas bolas en el calzado para que no pierdan su forma. 
  • Rellenar cojines o muñecos de peluche.
  • En reforma de la casa, pintura o decoración, usar bolsas cortadas y expandidas por el suelo para que no se manchen las superficies.
  • Guardar objetos o adornos de temporada; envueltos en varias bolsas, se librarán de roces o golpes.
  • Con los peques de la casa las bolas de plástico son muy útiles en multitud de ocasiones y así formentar su creatividad e imaginación: crear disfraces, experimentos, reproducir animales, etc.

De viaje:

  • Rellenar las cajas de embalaje, para reducir el peligro por golpes o movimientos durante el traslado.
  • En la maleta, guardar la ropa sucia o húmeda en bolsas, para evitar que manchen la limpia.
  • En el automóvil, poner bolsas en los pies lo conservará más limpio de la suciedad; así mismo, echar los desechos de comida en bolsitas pequeñas evitará los malos olores en el interior.

En el trabajo:

  • Almacenar en bolsas grandes los materiales de oficina que ya no se usan; los preservarán de la humedad mejor que el cartón.
  • Colocar bolsas de plástico en las papeleras facilita la limpieza, ya que así no se manchan y son más rápidas de vaciar
  • Quitarse los zapatos y envolver los pies en bolsas durante una hora para estar sentado o moverte por la oficina, ayudará a descansar los pies, especialmente si se llevan tacones o zapatos rígidos.

Finalmente, dejamos un interesante enlace sobre la casa sostenible, en la que los ladrillos están hechos de bolsas y envases de plástico; leerlo es una buena una forma de empezar a practicar uno de los valores que comentábamos: la curiosidad.

Como vemos, es posible no solo animarse a cambiar nuestros hábitos de vida diarios, sino, lo que es más importante, vivir con un estilo de vida más saludable a base de aprovechar los materiales que desechamos. Todo es ponerse.

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