Cajas isotérmicas

El mundo evoluciona a un ritmo casi vertiginoso. El afán de los humanos es encontrar la comodidad, la mejora en todos los aspectos de nuestras vidas y, por ello, la búsqueda de la evolución es infinita.

Es realmente fascinante pararse un momento a reflexionar y comparar nuestras tareas diarias, desde las más cotidianas hasta las más complejas, con las que se hacían hace, por ejemplo, 200 años. Todo ha cambiado, todo es diferente. Todo es mucho más práctico, útil y cómodo.

Y, como no podía ser de otro modo, en el mundo del embalaje también, y uno de los más fascinantes inventos que hemos vivido en nuestro sector son las cajas isotérmicas. Toda una revolución, todo un paso hacia el futuro.

 

Caja isotérmica

La conservación en las cajas isotérmicas

 

Antes no existían las neveras y, en la mayoría de lugares, poder conservar los alimentos con hielo era casi impensable. Por ello, los alimentos perecederos se conservaban en zonas oscuras, húmedas y hasta en muchos casos, cubiertos de sal para así poder mantener una conservación óptima y alargar el plazo perecedero natural de los alimentos. Pero entonces llegó la gran revolución. Lo que marcó un antes y después en las sociedades: la electricidad. Y, con ella, grandes inventos que darían paso al futuro, como los frigoríficos.

La evolución siguió su ritmo y surgieron los medicamentos que necesitaban ser tratados de un modo especial, diferente y con unos requisitos de conservación que precisaban de frío. Se crearon las neveras portátiles, los camiones refrigerados y muchas otras opciones que permitían el traslado de cubetas realmente sensibles a los cambios de temperatura.

Pero ahora, todo ha ido más allá, y el sector del embalaje ha dado con un método mucho más económico, práctico y útil de transportar estos tipos de productos: las cajas isotérmicas, que permiten mantener la cadena de frío sin que se dañen los productos.

caja isotérmica

Una gran variedad de cajas isotérmicas

 

Las cajas isotérmicas son cajas de cartón, como las que utilizamos para transportar cualquier otro tipo de producto, pero que contienen en su interior unos revestimientos especiales para conservar debidamente el frío.

Como no puede ser de otro modo, podemos adquirirlas en diferentes tamaños, grosores y con una capacidad y tiempo de mantenimiento del frío diferentes.

El material del que están hechos los revestimientos isotérmicos es poliestireno extruido, recubiertos de aluminio y cartón ondulado. Son impermeables y no inflamables, lo que ofrece, todavía más seguridad a los productos que conservan en su interior. Además, son reutilizables y su tiempo de conservación permite que lleven a cabo viajes largos.

Otros elementos que pueden añadirse para preservar más la temperatura son las bolsas de gel, capaces de refrigerar hasta los 0 grados y con plazo de frío de hasta 48 horas y lo único que hay que hacer para que cumplan con su cometido, es congelarlas previamente durante, al menos 24 horas y a -18 grados, más o menos.

Bolsa de gel

Para potenciar el frío en el interior de las cajas isotérmicas, también se pueden hacer servir los acumuladores de frío, que son placas de congelación, que tras congelarlo pueden dar refrigeración durante unas 96 horas.

Acumulador de frio

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