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abr 12

La cinta americana

Cinta americanaHay cosas que nunca pasan de moda. Sencillamente, son tan útiles, tan versátiles y nos resultan tan cómodas, que, aunque vayan evolucionando y perfeccionándose, siempre permanecen a nuestro alcance. Es el caso, por ejemplo, de la Cinta Americana. Este tipo de cinta realmente es la solución que le damos a casi todo; reparar agujeros, juntar cosas, sujetar piezas… cualquier uso que queramos darle, la cinta americana nos servirá para ello.

Historia de la cinta americana

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1942, la división Permacel, que pertenecía a la empresa Johnson&Johnson, empezó a hacer servir una cinta adhesiva para todo. Pasando los días, las semanas y los meses a la intemperie, librando una guerra sangrienta, esta división encontró un aliado en la cinta americana, ya que la utilizaban para reparar todo lo que necesitaran y hasta para taponar las heridas. Fue así como, poco a poco, en EEUU fue comercializándose esta cinta adhesiva y, gracias a su verdadera efectividad, todos los hogares americanos contaban con ella para hacer un apaño con lo que se les estropeara.

Al principio era de color verde camuflaje militar, pero al empezar a formar parte de los hogares americanos, empezaron a probarse otros, hasta quedar con el actual, el gris.

La cinta americana está formada por tres capas. La primera está cubierta de pegamento a base de goma, la del medio de tela y la superior de polietileno.

Cinta americana

¿Cómo llegó a España la cinta americana?

Casi 40 años después, hacia el verano del año 1980, en la central nuclear de Cofrentes, Valencia, se estaba llevando a cabo el montaje del condensador y las tuberías del reactor nuclear. La tecnología que debía aplicarse venía de la mano de EEUU y, por ello, acudieron al montaje unos técnicos americanos. Para poder llevar a cabo su trabajo, los técnicos americanos pedían una cinta adhesiva, la única homologada para las centrales nucleares en ese momento, llamada Nashua 357 y que era completamente desconocida en España.

Por aquel entonces, MIARCO era el principal distribuidor de cintas adhesivas en España y el principal producto con el que comercializaba era la cinta de carrocero. Los trabajadores de la central nuclear de Valencia se pusieron en contacto con él para preguntarle si podría conseguir introducir en el mercado la cinta Nashua 357 y éste les hizo llegar unas muestras para que la probaran. Fue así como, encantados por los resultados obtenidos y la conveniencia de poder recurrir a esa cinta adhesiva para solventar cualquier problema, decidieron hacer su primer gran pedido a MIARCO.

El único problema que quedaba por resolver era el nombre de la cinta adhesiva, ya que no resultaba muy fácil de recordar, así que MIARCO decidió que, como era un producto que venía fabricado de la mano de una empresa americana, pasaría a llamarse Cinta Americana y, hasta día de hoy, ha conservado tanto su color, sus múltiples funciones y, como bien sabemos, su nombre.

 

Diferentes usos de la cinta americana

Todos sabemos que la cinta americana nos sirve para casi cualquier cosa que nos podamos imaginar incluso para algunas que resultan muy curiosas. Por ejemplo, la cinta americana nos puede servir para coger un dobladillo de un pantalón, como vendaje de emergencia, añadiendo un trapo limpio entre la herida y la cinta americana, para reparar el palo de la aspiradora, o la llanta de un coche, para apañar el agujero que se nos haya podido hacer en un zapato, para aguantar el retrovisor roto de un coche, o una luz, o el parachoques. Como atrapa moscas o quita pelusas de la ropa, o incluso para hacer una camilla de emergencia en situaciones extremas o un cabestrillo. Nos puede servir también como parche o, algo completamente sorprendente, para abrir un frasco. Sus usos, como hemos dicho, son ilimitados.

 

 

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